La ganadería sueca de leche experimentó una comercialización creciente en el periodo previo a mediados del siglo XX, cuando nueve de cada diez ganaderos proporcionaba leche a industrias lácteas, siguiendo ideas sobre la venta de leche como vía de progreso para la agricultura y el medio rural en tiempos de urbanización. De manera obvia, la ganadería de leche estaba incorporada dentro de funciones que iban más allá de la producción de comida. Esto complicó las cosas cuando pronto demasiados ganaderos estaban produciendo demasiado, dado que la demanda doméstica estaba saturada y el mercado internacional de la mantequilla se ponía más difícil de lo esperado. El artículo se centra en los resultados colectivos de las actuaciones de los ganaderos en términos de comercialización, intensificación, especialización y concentración geográfica entre finales de la década de 1920 y 1990. El periodo incluye una etapa expansiva hasta finales de la década de 1940, que fue seguida por décadas marcadas por una demanda de leche declinante y una actitud política menos generosa en lo que se refería a aceptar excedentes agrarios como modo de preservar la ganadería de leche. Se argumenta que la visión de la ganadería de leche como forma segura de ganarse la vida dentro del sector agrario parece haber subestimado, tanto el potencial para aumentar la producción como las limitaciones de la demanda, y que la ganadería de leche intensiva y especializada terminó siendo un factor de expulsión del sector agrario, en buena medida lo contrario de lo que planteaba la visión inicial de la leche como forma de salvar al medio rural.